Cuando crece el acceso, pero no el conocimiento
¡Buenas! Se acercan las fiestas, una hermosa época para disfrutar en familia y con nuestros seres queridos, pero que también va muy de la mano con… gastos. Si eso es algo positivo o negativo queda a la reflexión de cada uno. Pero mientras revisaba mis finanzas del mes, pensé en mis hábitos, mis ahorros y en lo mucho que necesito administrarme mejor.
Mirando el hermoso Excel que se supone que tengo que completar mensualmente (pero que completo mes de por medio) decidí investigar cuál es el panorama actual en torno a la educación financiera.
Si hablamos de acceso a instrumentos financieros, de acuerdo a un estudio de Junior Achievement y la Universidad Torcuato Di Tella, entre 2022 y 2024 el porcentaje de adolescentes en Argentina que no tenían acceso a ningún instrumento (como por ejemplo, billeteras digitales) se redujo de 42% a 9%. Un gran avance, que se debe principalmente a la digitalización de los servicios financieros, lo cual contribuyó a reducir las barreras físicas y de costo al sistema financiero formal.
Sin embargo, acceder no es comprender. Ese crecimiento en el acceso no ha estado acompañado de una mejora de las prácticas financieras de los jóvenes o de una mayor comprensión de los temas económicos y financieros que los afectan directa e indirectamente. Según la misma investigación, si bien el 78% de los adolescentes encuestados manifestó tener una disposición positiva hacia el ahorro, solo el 49% afirma que logra sostenerlo efectivamente.
Sumemos a eso, la creciente presencia de “influencers” de finanzas en las redes sociales, la gran difusión de estafas y fraudes y la creciente tendencia de apuestas desreguladas entre los jóvenes, y se vuelve aún más importante tener políticas de educación financiera.
La OCDE entiende educación financiera como “una combinación de conciencia financiera, conocimientos, habilidades, actitudes y comportamientos necesarios para tomar buenas decisiones financieras y, en última instancia, lograr el bienestar financiero personal”. De hecho, aún partiendo de la consideración de las características socioeconómicas individuales, una mayor alfabetización financiera está asociada a mayores niveles de bienestar financiero.
Respecto de la población adulta argentina, aún faltan estudios recientes que midan el nivel de educación financiera. Sin embargo, según una encuesta del Banco de Desarrollo de América Latina (CAF) realizada en 2017 junto al Banco Central, sólo el 29% de las personas declaró haber ahorrado dinero en el último año; apenas la mitad de los argentinos contaba con un presupuesto familiar (y, en la mayoría de los casos, era uno muy general), y el nivel de conocimiento sobre productos y servicios financieros era moderado. En ese relevamiento, Argentina ocupó el puesto 31 entre 39 países.
Todo esto permite llegar a una conclusión clara: la educación financiera sigue siendo una tarea pendiente, tanto para jóvenes como para adultos. No alcanza con ampliar el acceso a herramientas digitales si ese acceso no viene acompañado de conocimientos que permitan tomar decisiones informadas y sostenibles.
En este contexto, resulta clave fortalecer las políticas, los programas y las iniciativas que buscan acercar habilidades financieras a distintos grupos de la población. Acá te comparto algunas experiencias que trabajan para acompañar a las personas en la gestión de sus recursos y promover mayor autonomía económica.
¿Existen las finanzas solidarias?
En 2002 comenzó su trabajo Nuestras Huellas, una organización que parte de la premisa: todas las personas pueden ahorrar. Su misión es mejorar la situación financiera y el bienestar de las familias, acompañando a personas en situación de vulnerabilidad a través de capacitaciones en microfinanzas, gestión de emprendimientos, ahorro y otras herramientas para fortalecer su autonomía económica.
La mayoría de quienes participan de los programas son mujeres (97%) y el 70% tiene más de 50 años. La organización cuenta con programas de microfinanzas y de formación, enfocados en fortalecer las capacidades de ahorro y promover finanzas sostenibles en economías familiares y emprendimientos. Muchas de estas actividades se realizan con el apoyo de personas voluntarias que contribuyen con su tiempo y experiencia.
Uno de los programas pilares de la organización son los bancos comunales. ¿Qué son? Se trata de grupos de emprendedoras de distintas localidades (la organización trabaja en 9 distritos y 42 barrios del primer y segundo cordón del Gran Buenos Aires) que se juntan en la casa de algunas de las integrantes y realizan operaciones financieras comunitarias en el marco de la economía social. Estos bancos funcionan sobre un principio fundamental: la confianza.
Hoy existen 62 grupos solidarios y bancos comunales, donde las integrantes administran su propio capital, definen roles internos, aprenden a fortalecer su capacidad de ahorro y, con el acompañamiento periódico de la organización, pueden acceder y otorgar microcréditos destinados a proyectos productivos o mejoras en la vivienda.

Foto de Nuestras Huellas
Hasta hoy, Nuestras Huellas acompañó y financió más de 4.100 proyectos. Y solo en 2024 otorgó más de $80.300.000 en microcréditos para emprendimientos y viviendas (con una tasa de repago del 98%) y los grupos solidarios y bancos comunales generaron $71.176.679 en ahorros.
Por otro lado, la iniciativa también desarrolla talleres y capacitaciones en articulación con otras organizaciones y entidades. Estas instancias abarcan gestión financiera para jóvenes, economía y finanzas familiares, educación financiera y liderazgo para emprendedores, y propuestas para personas en contextos de encierro. Además, también ha realizado diagnósticos en gestión financiera en comunidades del Impenetrable Chaqueño.
La organización cuenta con un programa de voluntariado mediante el cual las personas voluntarias brindan, de forma gratuita, asesoramiento y asistencia técnica a la comunidad en temas como gestión de emprendimientos, construcción y refacción de viviendas, y orientación legal para la resolución de deudas. Y también cuenta con otras formas de colaborar, como con donaciones, así que si te interesa, te dejo el link.
La primavera de las emprendedoras en Sudáfrica
A continuación te comparto otro proyecto, “Hlumela Voice”, el cual nace en el Global Shapers Hub de Johannerburgo, Sudáfrica, dentro de la red global a la que también pertenece nuestro hub en Buenos Aires.
Hlumela es un nombre sudafricano y se traduce como “florecer” o “creer”. El proyecto surge ya que, aunque las mujeres representan el 60% de las personas emprendedoras en toda África, en Sudáfrica reciben solo el 13% del financiamiento de capital de riesgo. Frente a esa realidad, la iniciativa busca impulsar a las mujeres emprendedoras del país y reducir la profunda desigualdad en el acceso al capital financiero.
Partamos de que el capital de riesgo es una forma de financiamiento clave para las empresas jóvenes: combina inversión privada con valor agregado, como pueden ser mentorías, redes de contacto y acompañamiento estratégico, a cambio de participación accionaria para aquellos que inviertan.
Se trata de un motor de crecimiento importante para que muchas startups puedan escalar. Pero, si vemos la distribución de ese financiamiento a nivel global, de los $289 mil millones de dólares invertidos en 2024, sólo el 2,3% fue destinado a equipos fundados exclusivamente por mujeres (el 83,6% fue para empresas fundadas por hombres y el 14,1% para equipos mixtos). Adicionalmente, si se examina el tamaño de los montos concedidos a hombres y mujeres, mientras el promedio para los primeros fue de $11.7 millones, el de las segundas fue de $5.2 millones. Lo que indica una doble disparidad: en el acceso y en el volumen de financiación.
Frente a esta brecha, Hlumela busca ampliar el acompañamiento disponible para emprendedoras de 18 a 35 años que están en las primeras etapas de sus negocios y encuentran dificultades para acceder a financiamiento, mentoría y redes de contacto fundamentales.
El proyecto ofrece talleres y capacitaciones en educación financiera, marketing y gestión de proyectos. También incorpora espacios de mentoría, eventos de networking y un chat basado en inteligencia artificial que brinda orientación financiera y recursos de aprendizaje.
Con estas herramientas, la iniciativa apunta a fortalecer el crecimiento de los emprendimientos participantes y a promover mayor estabilidad y movilidad económica para sus creadoras.
¡Espero que estás iniciativas te hayan parecido interesantes! Y si algo de todo esto te despertó ganas de organizarte mejor, que las fiestas sean el empujón para dar un primer paso: anotar un gasto, volver a abrir ese Excel o simplemente pensar hacia dónde querés dirigir tus recursos en 2026.
Por cierto, si conocés alguna iniciativa/proyecto que esté teniendo un impacto positivo y creés que su trabajo debería ser difundido, nos encantaría conocerlo. Podés escribirnos a @globalshapersba o globalshapersbue@gmail.com.
¡Felices fiestas y nos vemos el año que viene!
Muri.
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